El hombre de cabeza de conejo pidió unas fresas,
después unas perlas rodeadas de jade
y
un viaje al Taj Majal.
El hombre conejo quería un colmillo
de oro
para
comer carne de caballo blanco
y
pez de acuario.
Quería un aren de conejas
para fornicarlas y sodimizarlas
hasta destrozar
los labios pintados de carmín.
El día de San Martín
los hombres de corbata negra
con guates americano
con enormes y grandes penes venosos
reventaron
el trasero del hombre de cabeza de conejo.
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