martes, 20 de septiembre de 2011

LAVAR TU ALMA BLANCA

Carla se levantaba temprano y se iba hasta al principio de la Diagonal, cerca de la Facultad de Dercho, a trabajar en La Caixa. Allí en la sección de derecho civil se sentía bien, estaba a gusto con sus compañeros y hasta estaba a punto de encontrar su amor o por lo menos ese era su plan para el otoño. Carla le fastidiaba enormemente la burocracia judicial, seguramente que todos los funcionarios judiciales se quejaban de los requisitos inútiles de los Registros de la Propiedad y los axuliares de éstos se quejaban de la crisis y de los bancos. Pero Carla, eficiente, se quejaba y recalcaba de la ineptitud y tardanza de los secretarios judiciales de dictar el decreto de adjudicación después de una simple subasta en los procesos hipotecarios.
- Antes era un auto y lo tenía que firmar el magistrado y el secratario. Y ahora que es un decreto. ¡Qué sólo es una firma! ¡¡Va más lento!! Así no hay manera de lanzar de forma rápida a los hatitantes de las casas adquiridas.
El uno de agosto desconectaba y como muchos de los banqueros se iban a países exóticos a ... enseñar a aquellas personas nuevas maneras de vivir. Este año se iba a La Paz a doctrinar a las mujeres bolivianas cómo debían defenderese de los latifundistas. Carla emocionada ya estaba esperando las vacaciones

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