martes, 30 de agosto de 2011

EL GATO

En mis noches de insomnio entraba en el chat con el nich LA GATA CELOSA. Me río de lo ingenuo que son los hombres. En un segundo ya querían hablar conmigo privadamente deseando calurosamente sexo, sin preguntar mi nombre, mi verdadero nombre; Jaime. Querían quedar, querían mi movil, querían hablar con mas intimidad en el mesenger, querían una foto mía. Por supuesto ninguno de sus deseos eran concedidos. Les explicaba mi gran desgracia para que entrasen en mi telaraña. Les contaba que tenía un novio con un pene enano y que sólo podía estimularlo como un clitoris y que hacía más de dos años que no haciamos el amor. Ellos picaba como peces hambrientos de hembras. Y era en ese momento cuando me explicaban sus fantasias eroticas. Y llegávamos a un punto que el ononismo era la culminación de nuestras noches vacias de sueños. Ellos querían quedar para completar aquello que habían escrito y yo les decía: ¡Gracias por el este polvo mágico!

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