martes, 15 de febrero de 2011

FLORA


La mujer se despertó de la calurosa noche de amor y sexo. Fue directa a la ventana y suavemente con sus delicadas manos deslizó las cortinas para ver los primeros rayos de sol, el contraste entre el negro que se iba y el azul que venía, escuchaba el silencio de las calles. Sabía que habiamos prohibido todas las reglas de nuestras parejas aquella noche acostándonos, pero nos daba igual. En el alba eramos libres y mientras ella me miraba fijamente mi desnudez envuelta entre las sábanas blancas entre sus piernas comenzó a salir ramas y ramas de flores de colores rosas y naranjas con fragancias que jamás yo había olido.

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